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Experimentando con versos
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«Los alumnos del taller, posando para NOTICIAS DE TU CIUDAD.»
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Éxito del taller literario organizado por el escritor Carlos Lapeña
[Lea una selección de los trabajos realizados por los alumnos]
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"Sin haberlo preparado me ha salido un pareado". Ésta y otras conocidas sentencias fueron declamadas por los alumnos de diversas edades que participaron en el taller literario de verano dirigido por el escritor local Carlos Lapeña.
La biblioteca Gloria Fuertes se convirtió en un rincón para la creación literaria. Dos grupos divididos por edades aprendieron a jugar con los versos o a elaborar la trama de un relato corto.
Estos son algunos de los textos elaborados por los asistentes al taller:
POEMAS COLECTIVOS DEL GRUPO INFANTIL:
Trabajo de un poema creciente para contar las sílabas de los versos:
POEMA CALIENTE
Sol.
Calor.
Infierno
abrasador.
Me estoy quemando.
No puedo respirar.
Necesito más agua.
Me estoy bañando en el lago.
Pasado, presente y futuro de los verbos para hablar de la vida, sin vergüenza:
BIOGRAFÍA
Nací
Mamé
Anduve
Crecí
Hablé
Estudio
Juego
Duermo
Cago
Viajo
Trabajaré
Me casaré
Pariré
Envejeceré
Moriré
A partir de los números se trabaja la estructura del poema:
RECUENTO
Un libro:
una aventura.
Dos osos:
un hijo.
Tres personas:
una familia.
Cuatro cuervos:
cuatro maldades.
Cinco casas:
un universo.
Imaginación de metáforas para todos los gustos:
NO SÉ QUÉ ME PASA HOY
No sé qué me pasa hoy.
Busco un libro y encuentro un cuadro.
Busco un balón y encuentro un mundo.
Busco tu mirada y encuentro el cielo.
Busco un estuche y encuentro una bolsa.
Busco un plátano y encuentro una luna.
Busco una ventana y encuentro una foto.
Busco una frente y encuentro un libro abierto.
Busco una llave y encuentro un ojo.
Busco una muñeca y encuentro una princesa.
Busco unos zapatos y encuentro dos quesos podridos.
Busco una canica y encuentro un ojo.
Busco una metáfora y encuentro un poema.
POEMA COLECTIVO DEL GRUPO DE ADULTOS:
Trabajo del efecto que produce la repetición de uno o varios sonidos (aliteración) y poetización sobre ello (en este caso, las eses se salpicaron de erres):
SILENCIO ROTO
Se oye el susurro
sonidos del silencio
sobre las sombras
asombrosa sensación
suaves sonrisas
...y estridentes.
ALGUNOS CUENTOS DEL GRUPO INFANTIL
CONSIGNA: continuar el cuento de A. Monterroso:
Cuando se despertó, el dinosaurio todavía estaba allí... Tuvo que luchar contra él, pero entonces se dio cuenta de que era un robot, que lo dirigía un niño, y se hizo su amigo y jugaron juntos (Tamara)
Cuando se despertó el dinosaurio, todavía estaba allí... Enfrente de la nevera. Yo necesitaba abrirla para beber agua. Entonces, el dinosaurio abrió la puerta, sacó tres huevos, los mezcló con patatas y entre los dos nos comimos la tortilla con agua fresca. (Estela)
CONSIGNA: se escriben primeras y últimas frases, se reparten al azar y se trata de unirlas dándoles sentido.
¿Alguna vez habéis pensado por qué los cuervos son negros? Hace mucho tiempo, los cuervos eran rosas y azules y los tigres negros. Un día, el cuervo estaba paseando por ahí cuando el tigre, que tenía mucha hambre, se lo comió. El tigre fue a bañarse al lago mágico y de repente cambia de color, a rosa y azul, y le da por vomitar. Vomitó al cuervo, que salió negro. Y ya los tigres son de color rosa y azul. (Gabriel y Alejandro)
CONSIGNA: una parte de nuestro cuerpo cobra vida y se independiza:
MI BOCA
Cuando me despierto, lo primero que hago es ir al baño, y delante del espejo me peino.
Cogí el peine y me miré en el cristal. Tal fue el miedo que pasé que me desmayé. A los cinco minutos desperté y me volví a mirar. No me lo creía, mi boca había desaparecido. Se me escapó por la noche y salió de casa. Al primer lugar donde se fue era Chuchelandia.
La estuve buscando por toda la ciudad. Por el camino me encontré con mi peor enemigo, pero antes de que me dijera algo, el chico empezó a saltar como un loco, y gritaba. Cuando se dio la vuelta, pude ver a mi boca mordiéndole fuertemente en el trasero. Después la cogí entre mis manos y nos escapamos corriendo. Volvimos a mi habitación.
-No me gustan las verduras –me explicaba- , pero no es eso lo que me molesta, lo que más me joroba es que cuando terminas de comer ¡no te lavas los dientes!
Me advirtió que si no cambiaba un poco, volvería a escaparse. Después, se unió a mí.
Y desde entonces duermo con un esparadrapo en la boca.
(Cintia)
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