|
ENRIQUE VERA, SASTRE DE TOREROS: "No sé coser"
|
|
|
«Enrique Vera, tras su conferencia.»
|
|
Impartió una lección magistral sobre los secretos del vestido de torear
|
Enrique Vera es toda una figura en el mundo del toro, pero desde el otro lado de la barrera. Los buenos aficionados saben que la sastrería Nati que él regenta tras varias generaciones es uno de los sitios elegidos por los toreros para vestirse, para encargar “el vestido para morir” que dijo Mario Cabré. Anécdotas y curiosidades como ésta salpicaron una brillante conferencia de esas que les gusta saborear a los más dulces paladares taurinos.
Vera, que llegó a debutar en los ruedos, pertenece a una familia de artesanos. La sastrería Nati fue fundada en 1936 por su abuela y como muestra de su profesionalidad trabaja incluso para modistos de alta costura como Lacroix, Saint Laurent o Gaultier. Últimamente han confeccionado el vestuario para la película Carmen y una colección de bordados para una prestigiosa marca de calzado.
Toreros con mayúsculas como los Dominguín o los Bienvenida empezaron a confiar sus trajes de luces en su familia. “Hace veinte años era otra época en el toreo. Una palabra era un contrato firmado. Había otros valores”, afirma Vera con nostalgia. En su opinión, los vestidos de torear han evolucionado mucho desde el siglo pasado hasta nuestros días. Actualmente, los bordados no son tan ricos como en el pasado e incluso hoy cada vez se borda menos a mano. No obstante, el traje es actualemente más cómodo y menos pesado. Su precio oscila entre los 1.800 y 2.400 euros y se tarda en hacerlos unos veinticinco días. Un capote de paseo bordado puede valer entre 500 y 2.300 euros. En el proceso intervienen profesiones en extinción como las bordadoras, las lentejueleras y las cordoneras, por lo general gente entrada en años, ya que la juventud no parece sentirse atraída por este oficio que tiene tanto de artesanal. "Algunos toreros se dejan aconsejar y otros no", dice con resignación. A la hora de elegir un vestido, lo idóneo es hacerlo teniendo en cuenta la estatura y la complexión física del diestro e incluso el color de la piel.
Hace muchos años, su madre o su abuela fueron mujeres extrañas en un mundo de hombres. Enrique cuenta que los tiempos han avanzado una barbaridad. Hoy incluso se financian los trajes de torear.
|