|
“Queremos acercar la hermandad a toda la gente de Parla”
|
|
|
«Roberto, Juan Manuel, Miguel Ángel y Jesús, en la ermita.»
|
|
Cuatro jóvenes parleños cuentan sus
experiencias como mayordomos de la Virgen de Nuestra Señora de La Soledad
|
O. R. B.
Roberto Pérez, Jesús Martín, Miguel Ángel Alcalá y Juan Manuel Sacristán, cuatro jóvenes vecinos de Parla con edades comprendidas entre los 24 y 29 años, ejercen como actuales mayordomos de la Hermandad de Nuestra Señora de La Soledad, la entidad más antigua, numerosa y arraigada en nuestro municipio. Sus profesiones: ingeniero industrial, licenciado en empresariales, auditor y agricultor, respectivamente. Su vocación, su devoción: “el amor a la Virgen de la Soledad”, afirman orgullosos. Desde que son elegidos, su cometido consiste básicamente en organizar y dirigir las procesiones de Semana Santa, los actos religiosos, las Fiestas Patronales y todas las actividades relacionadas con la cofradía que impulsara el arquitecto Bartolomé Hurtado en el año1650.
“Hay mucho más trabajo de lo que en un principio yo pensaba, pero lo hacemos con bastante ilusión. Siendo un grupo unido, no hay ningún problema”, confiesa Jesús. Y es que su labor apenas les deja un respiro durante el tiempo que ocupan su cargo. La mayoría de la gente les ve encabezando las procesiones, cetro en mano, trajeados y ordenando las filas. Pero sus labores dan para mucho más. Que si hay que arreglar las andas de los pasos de Semana Santa, que si hay que reparar esto, que si hay que contratar aquello. Las fiestas de septiembre se celebran el segundo domingo de ese mes desde tiempos inmemoriales sustentadas por los hermanos de La Soledad desde el siglo XVII.
Los mayordomos echan el resto contratando los fuegos artificiales, las orquestas para los bailes populares o la banda de música, siempre con la intención de mejorar lo anterior y, cómo no, haciendo milagros para recaudar fondos. En febrero organizaron por primera vez una velada con motivo del día de los enamorados para ingresar unos dinerillos, aunque la tradicional cena para esta finalidad es la que se celebra una semana después de la “función”. Su trabajo es importante durante todo el año, sin embargo, su tarea culmina con las fiestas de septiembre en honor de la patrona parleña —la Virgen de la Soledad—, momento en el que son nombradas las cuatro personas que les relevarán en el cargo de mayordomos.
Aunque se quejan, se les ve motivados. No en vano, todos ellos proceden de familias originarias de Parla vinculadas a la hermandad. “Los segundos mayordomos son los padres y las madres en algunos casos”, bromea de nuevo Jesús. Los cuatro asienten con la cabeza.
La Hermandad de La Soledad está regida por una Junta de Gobierno elegida por los miembros de la cofradía. Los mayordomos forman parte de la junta y se encargan de coordinar las actividades realizadas durante el año. “Cuando alguien me pregunta qué es ser mayordomo, yo siempre digo en broma que somos los correveidiles de la hermandad, pero al final, lo que te mueve es un amor humilde y sencillo hacia la virgen y querer estar con ella”, declara solemnemente Miguel Ángel. Juan Manuel, el más joven de todos ellos, afirma que es un sentimiento, “como ser del Atleti, más o menos, sufrimiento total”, exclama irónicamente.
Hombres de fe
Los cuatro se confiesan creyentes, cristianos, pero practicantes no mucho, aunque lo intentan. Tres de ellos salen de costaleros en las procesiones —excepto este año—, aunque reconocen que cada vez es más difícil encontrar gente que esté dispuesta a llevar las imágenes e incluso a ocupar su cargo. Roberto, el mayordomo mayor este año, opina que ser costalero es una forma de lavarse interiormente, “te sientes nuevo”, asegura con cara de satisfacción. Coinciden en sentirse como en el ojo del huracán dentro del pueblo durante el año que realizan sus quehaceres de mayordomos, al igual que la Junta de Gobierno, como si les estuvieran mirando con lupa. Saben que no pueden dar gusto a todo el mundo, aunque ponen todo su empeño en hacerlo lo mejor posible.
Desde hace unos cuatro o cinco años la cúpula directiva intenta dar un mayor valor a las Fiestas Patronales y hacer de la hermandad una entidad más abierta, es decir, posibilitar una mayor participación de los hermanos y pedirles opinión. Su objetivo es acercar la hermandad a toda la gente que venga a Parla y que se sientan queridos e integrados en ella. Los actuales mayordomos se rebelan contra la creencia de que la hermandad es un lugar cerrado y exclusivo para “los parleños de toda la vida”. Nacieron en Madrid, pero se consideran de Parla y hacen gala de ello con orgullo. Recurriendo al tópico, proclaman que a día de hoy nuestra localidad ya no es aquella ciudad sin ley, que creció desordenadamente.
Según su opinión, está costando mucho cambiar la imagen del municipio frente a la gente de fuera. Los cuatro coinciden en que hoy se están haciendo las cosas mejor a nivel municipal o de construcción y que Parla ha sufrido “por lo menos, un lavado de cara, todo gracias a los vecinos”. La relación con el consistorio pasa por sus mejores momentos. La hermandad está integrada en el Foro Ciudadano para realizar sus propuestas en materia de urbanismo y colabora con el ayuntamiento siempre que puede.
Pero no todo es religiosidad en el asunto de la mayordomía. También existe una parte representativa ineludible, ya que deben asistir a los actos de otras cofradías de localidades de la zona sur madrileña, a reuniones en el ayuntamiento. Y las anécdotas no faltan. Una noche tuvieron que quedarse hasta las cuatro de la mañana en la sede de la hermandad porque la lotería no cuadraba. Tuvieron que contar las matrices de los talonarios una por una. Hasta que cuadró. En otra ocasión, en las fiestas de Almagro les obligaron a beber una cerveza en cada bar de la plaza antes de marcharse. “Dimos dos vueltas, porque somos de Parla”, exclama Jesús.
A estas alturas, ya tienen suficientes elementos de juicio como para hacer balance de su experiencia: “Hemos visto muy buen ambiente entre los mayordomos y la Junta. No se nos ha acotado en ninguna parcela. Al contrario, se nos ha pedido que propusiéramos ideas, dentro de una normalidad, por supuesto”, dice uno de ellos. Han comprobado que toda la gente trabaja con mucha ilusión y reconocen que muchos hermanos les prestan su ayuda y colaboración. También tienen palabras para Edelmiro García, el actual presidente. Les deja trabajar, pero con el presupuesto y con el dinero es la rectitud y la escrupulosidad hecha carne.
Labor social
Otro de los aspectos fundamentales de la hermandad destacados por los jóvenes mayordomos es la labor social desempeñada a lo largo de su historia, ya que la cofradía prestó ayuda a los más necesitados del pueblo desde su fundación. “El sentido religioso es un veinte por ciento de la actividad de la hermandad” según palabras de Roberto. Anuncia con entusiasmo la futura construcción de una residencia de ancianos junto a la ermita, un proyecto sin ánimo de lucro para acoger personas mayores que sigue su curso.
Roberto, Jesús, Miguel Ángel y Juan Manuel dicen estar abiertos a recibir críticas constructivas por su trabajo. Todo siempre en beneficio de la hermandad que adoran.
Hermandad de Nuestra Señora de La Soledad de Parla. Sede social: Travesía del Empedrado nº 4. Tlf.: 91 605 52 59. Horario de oficina: lunes y miércoles de 18’00 a 20’00 horas.
|