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Los Morancos: "El sentido del humor empieza por uno mismo"
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Los hermanos Cadaval actuaron en el Teatro Jaime Salom dentro del ciclo ‘Parlando Humor’
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Una entrevista de
ÓSCAR RESINO BELLO
Jorge y César, César y Jorge, tanto monta, los hermanos Cadaval, no pueden esconder que se ganan el pan con el humor. Han nacido para ello, y lo saben. Su peculiar pinta de anglosajones les acompaña, al igual que una facilidad innata para hacer reír a cada momento a cualquiera que se les ponga en frente, aún fuera del escenario. Aquellos Morancos de Triana que triunfaron en los ochenta y los noventa siguen hoy día en la cresta de la ola, con un programa de televisión que consigue audiencias millonarias sin descuidar su contacto con el público, esta vez en Parla, tal como empezaron. Jorge y César, César y Jorge. Quién no les conoce. Guasones, cachondos, salerosos, lo que ustedes prefieran, desprendiendo efluvio andalusí por los cuatro costados.
-PREGUNTA: ¿Cómo fueron sus comienzos?
-JORGE: Empezamos a finales de los setenta (1978-79). Como todos los comienzos fueron muy buenos, con muchísima ilusión, la misma que llevamos ahora. Nos lo pasábamos en grande igual que hoy. Fueron muy positivos. Lo hemos hecho todo: bautizos, bodas, fiestas, pubs…Cuando tienes ganas de hacer algo, no hay nada duro. Empezamos cobrando quinientas pesetas de entonces.
-¿Por qué se dedicaron a esto del humor?
CÉSAR: Fue por casualidad. Yo empecé cantando flamenco y Jorge vino un día a acompañarme e hicimos un número de humor. Y nos dimos cuenta de que la gente se lo pasaba mejor con esto que con el cante. A partir de entonces nos dedicamos a hacer sketchs por pubs y salas de fiesta porque la gente se reía y se lo pasaba bien con nosotros. Hacíamos un número representando a unos mormones y a la gente le gustaba mucho. Como vimos que la historia funcionaba, empezamos a repetir aquello. Quizá teníamos estas facultades desde pequeños pero empezamos a descubrirlo con dieciocho o veinte años.
-El salto de Sevilla a Madrid fue decisivo en su carrera.
J.: Para cualquier artista, Madrid es un trampolín. La primera vez que vinimos a Madrid fue a la sala Los Canasteros, en la calle Barbieri, que era un tablao de Manolo Caracol, dirigida por Manuel San Román. Vinimos a sustituir a Los del Río. Además ellos hacían aquí todas las parodias que nosotros representábamos en Sevilla.
C.: Por aquella época hacíamos un sketch imitando al presidente norteamericano Jimy Carter y al ayatolá Homeini. Después vinimos a la Venta del Gato pero donde realmente triunfamos fue en la Sala Windsor Gran Vía y en Caribiana en Paseo de la Castellana. Estar anunciado mucho tiempo en periódicos nacionales como El PAÍS o ABC fue muy importante para nosotros.
-En el especial Nochevieja de TVE, Viva 85, dan el campanazo junto a Concha Velasco parodiando a dos jóvenes americanos que cantaban flamenco. ¿Tanto poder tiene la televisión?
-J.:En aquella época nada más había una televisión: la Primera. Y luego estaba el UHF. Te veía un montón de gente. No sabíamos ni el alcance que iba a tener lo que estábamos haciendo. Salimos en pantalla a una hora muy temprana, no llegaba ni a la una de la mañana. Nos presentamos como dos americanos que cantaban flamenco en inglés y la gente se quedó con la cara blanca sorprendiéndose de que dos americanos fueran a dar clases de flamenco. Y al final, cuando César y yo dijimos que éramos de Sevilla, no se lo creían. Fue un gran impacto y de aquello hace ya veintidós años.
-¿Se consideran humoristas o cómicos?
-C.: A mí me gusta mucho la palabra cómico. No sé por qué.
-J.:Humorista, cómico, comediante..., a mí me gusta todo. No tengo problema. Y payaso también, porque lo soy de vez en cuando.
-¿Existe un humor típico andaluz y, dentro de éste, uno trianero?
-C.: Yo creo que no. Quizá la gente del sur de todos los países, en general, suele ser más alegre.
-J.: En Inglaterra es al revés. En el norte son más graciosos y abiertos. También influye el clima, vivir más en la calle. En Andalucía, como ha habido un poco más de hambruna, la picardía es mucho más grande.
-C.: Ocurre como con el fútbol en Brasil. Como hay necesidad se juega mucho mejor. Se inventa más y nacen auténticos genios.
-Ustedes llevan a gala ser andaluces allá por donde van.
-J.: Yo me siento muy identificado con mi tierra, con mi idiosincrasia y con mi forma de ser, siendo hijo además de una catalana y de un andaluz. Pero yo he nacido en Andalucía y es lo que he mamado y eso lo llevo a gala.
-¿A qué personaje interpretado por ustedes le deben más? ¿Antonia u Omaíta, el Grabié, Ronald Jeremy, Paco, Jossua?
-J.: Hasta ahora les hemos pagado a todos. Le pagamos su sueldo, su I.V.A...
-C.: Quizá lo que más nos ha identificado es la familia de Omaíta, pero todos los personajes han sido importantes. A lo largo del tiempo hemos interpretado a unos americanos que cantaban flamenco en inglés, a un rojo y a un facha que interpretamos en televisión, a los del top manta, etc. Hemos inventado nuevos personajes de cosecha propia, y no nos ha ido mal.
-¿Cuál es su concepto del éxito?
-J.: Si alguien tuviera algún concepto sobre el éxito no se venderían libros sobre este tema. Nunca sabes cómo te llega. Viene porque tienes la suerte de estar en el momento y en el lugar en el que estás, de que lo tuyo gusta y ya está. Después, igual que un buen guiso, hay que saberlo aderezarlo bien, llevarlo y trabajarlo.
-C.: A nosotros nos pasó el tren y lo cogimos. Ha habido sitios donde nos dijeron que nos quedáramos allí pero nosotros seguimos para adelante. Eso también es cuestión de haber trabajado los dos bastante y que hemos tenido la suerte de que Dios nos ha tocado con una barita. Hacer feliz a la gente es la satisfacción más grande que nos llevamos.
-¿Tienen algún humorista español como referente?
-J.: Sí, muchos. A mí me han dado muchas horas de felicidad la mayoría de los humoristas de este país. Pajares, Fernando Esteso, Toni Le Blanc, Tip y Coll, Martes y Trece, Gila, Mary Sant Pere, Cassen, Eugenio, Paco Gandía. Y de nuestra generación también hay un montón más: Faemino y Cansado, Cruz y Raya, Las Virtudes, etc. Siempre hemos ido por la línea que nos ha gustado, y hemos bebido de todas las fuentes.
-C.: Me lo he pasado muy bien con Martes y Trece. En mi época han sido gente muy graciosa, no sólo con el gag de Encarna Sánchez sino con muchos otros que nos han parecido geniales. La gente lo ve al cabo de los años. Cuando han salido sus trabajos a la venta, se han agotado y han vendido un montón de DVD’s porque es un humor fantástico.
-¿Dónde se encuentran más a gusto en la tele o en el escenario?
-J.: Frente al público, siempre. No hay ni que dudarlo, es una pregunta que no cabe. Ahí te doy un cuatro con cinco.
-C.: Hacemos ya tanta televisión que a lo mejor por eso nos haces esa pregunta. Quizá a la gente que nos ve en un escenario, le gustamos más en directo que en la tele.
-¿Cómo surgen sus sketchs? ¿Improvisación, guiones, ambos?
-J.: Hay un guión pero hay una mezcla de ambos y de mucha improvisación. Nos da la locura y el siroco muchas veces y aparte tú sigues a tu bola y como quieres. Nosotros no tenemos fin. Nos gusta tanto lo que hacemos que nos tienen que parar un poquito.
-En España funcionan los dúos humorísticos y los tríos, menos.
-C.: No. Gente como Tricicle funciona muy bien.
-J.: En los tríos ocurre como en el sexo, que siempre disfrutan dos.
-¿Se es humorista 24 horas o esto es un trabajo como cualquiera?
-C.: Por deformación profesional, eres humorista las 24 horas. Siempre le vas sacando punta a todo. Por ejemplo, el gol del Sevilla contra el Shakhtar. Nosotros creímos que había sido el árbitro el que había metido el gol en vez del portero atacante. Te imaginas a un árbitro rematando de cabeza y a eso le sacas punta.
-¿De qué no harían nunca una parodia o un chiste?
-J.: El sentido del humor tiene que existir para todo, pero de la fatiga de la gente, del mal, del hambre,… Yo ahí no me metería nunca. Se puede hacer, pero yo no lo haría.
-C.: Se puede parodiar casi todo pero hay cosas que en determinados momentos y lugares, por respeto al público, no se deben hacer, para evitar ofender a gente que se puede sentir mal viéndote. Pero el humorista no debe pedir perdón por nada sino al revés, porque no es nuestra intención nunca herir a nadie.
-J.: Lo principal para saber reírte de todo es reírte de ti mismo.
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