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Juanjo Ballesta protagoniza el film Ladrones junto a la actriz María Valverde
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El intérprete parleño vuelve a dar vida a un joven delincuente que se enamora de una joven procedente de una familia acomodada
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Ballesta y Valverde. Jaime Marqués ha reunido a estos dos jóvenes actores para contar, en su ópera prima, la historia de amor de un pícaro —papel en el que el intérprete parleño se encuentra como pez en el agua— y a una misteriosa chica bastante alejada de su mundo. Los dos protagonistas tienen cosas en común: nacieron en 1987 y cada uno posee un premio Goya. Las barreras sociales fruto de los convencionalismos de una sociedad establecida, el mundo de la calle de él y los opuestos caracteres de ambos serán las piedras que la pareja encontrará en su camino en un relato minucioso grabado por Marqués a caballo entre Bilbao y Madrid.
Juanjo Ballesta sigue explotando su papel de chico conflictivo. A su corta edad ya ha ganado también la Concha de Plata de San Sebastián y, de momento, tiene ofertas para trabajar. En este caso da vida a Álex, un joven que lo único que sabe hacer en la vida es robar para sobrevivir, una actividad aprendida de su madre antes de que esta fuese detenida en el andén de una estación de Metro cuando él era pequeño. Después de su paso por un centro tutelar de menores, intentará abrirse camino en una sociedad hostil, que no regala nada. Sin embargo, cuando vuelve a su terrirotorio nacional, la callevolverá a delinquir sin solución de continuidad. La vida de Álex cambiará totalmente cuando Sara se interpone en su camino, un papel interpretado por María Valverde, quien también consiguió hacerse con un Goya a la mejor actriz revelación por La flaqueza del bolchevique"(2003). Como tipica ‘niña bien’ sus únicas expectativas serán aprobar sus exámenes periódicos y ampliar su vestuario. La pareja tendrá que hacer frente a acomodarse a un mundo radicalmente opuesto y a las barreras sociales que les alejan al uno del otro.
El director de la cinta también atesora un premio Goya logrado en el año 2000 por su cortometraje titulado El paraíso perdido" y el gran premio del Festival Internacional de Cortometrajes de Uppsala en 1999. Ballesta, consciente de que la prensa le pregunta con frecuencia por sus sensaciones al volver a interpretar un papel de joven problemático, ha declarado sentirse “un poco harto” de repetir un registro en el que se encuentra cómodo, pero que puede encasillarle como actor.
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