|
Con ustedes, el gran Jero
|
|
El cómico parleño Jerónimo Ruiz interviene en conocidos programas de televisión como Noche Sin Tregua
|
Una entrevista de
ÓSCAR RESINO BELLO
En los últimos tiempos los monólogos están de moda en las televisiones y en salas de fiesta. El parleño Jerónimo Ruiz lleva desde los quince años vinculado al mundo del teatro y la literatura. Actualmente triunfa como monologuista, que le ha permitido participar en Las Noches de Paramount Comedy y en el programa Noche Sin Tregua. Entre proyecto y proyecto — una comedia de situación y una obra teatral escrita por él mismo que aborda la prevención del SIDA— Jero no para de sacar un doble sentido a la vida.
-PREGUNTA: -En España se dice que más vale caer en gracia que ser gracioso. ¿Usted se considera gracioso o no?
-RESPUESTA: Sí. Ya no se puede pensar que ser gracioso sea una pega o un handicap porque es casi una suerte, siempre refiriéndome al mundo mediático. Así que es mejor caer en gracia y ser gracioso.
-Los monólogos están en auge. ¿A qué se debe esa atención prestada por las televisiones?
-Por las televisiones se une el factor de banda con el económico y es un chollo para ellas porque es superbarato. En relación al público, lo que éste agradece o busca es la sencillez y la cotidianeidad. Parece que lo que realmente le gusta a la gente es que le escupan a la cara porque nosotros soltamos mucha bilis y contamos nuestros traumas y complejos tan parecidos a los del espectador, que por eso le gusta, que se las digan a la cara.
-¿Cómo y dónde fue su debut?
-En un restaurante italiano que se llamaba la Dolce Vita, regentado por un amigo al cual conocí haciendo teatro y me pidió que me hiciera monologuista por su negocio y por nuestra amistad para que no le cobrara. Tenía 29 años.
-¿Cuáles son sus referentes?
-Tengo varios ídolos: Woody Allen, Gila y el Gran Wyoming.
-¿Cómo se enfrenta uno a la cámara por primera vez?
-No me da miedo. Me excita más. Pienso que me están mirando y que esperan ver qué voy a hacer.
-El buen monologuista, ¿debe escribir sus textos?
-Si interpreta los de otro, será un buen actor, lo cual no es malo. Pero un buen monologuista debería escribirlos para que sean más sinceros porque ésta es una condición sine qua non para esta profesión.
-¿Se puede vivir del monólogo?
-Por suerte se puede vivir de ello. Lo malo es que hay que tener mucho talento porque hay que escribir e interpretar, es decir, hay que ser artista al cuadrado. Pero si lo eres, vives bien.
-¿Cómo se aprende a interpretar monólogos? ¿Hay algún tipo de trucos, escuelas, ...?
-Hay manuales pero están en inglés. Lo obvio es que se aprende andando, en el escenario, dándote batacazos y viendo cómo respira el público. Me gusta aprender de los otros monologuistas, compartiendo con ellos y escuchándoles.
-¿En qué se detecta que un monólogo tiene una cierta calidad una vez que se ha escrito para interpretarlo ante el público?
-Antes de interpretarlo, no sabes si se van a reír. Confías en ello y sabes que es gracioso si consigues sorprender. Si una frase tiene un final que no se esperaban, tienes ya el 70% hecho. Después te hace falta haber conseguido una imagen caricaturesca. Lo más importante es la sorpresa, el giro sorpresivo, lo que le da gracia.
-Las mujeres también se están introduciendo en este mundillo.
-Ya era hora, por la cuenta que me trae. Seguro que ellas tienen algo que contar al público femenino y éste lo agradecerá. También me gusta que haya mujeres por una mera cuestión libidinosa.
-¿Qué opina de los concursos de monólogos en la televisión?
-A ese nivel no puedes buscar calidad en el texto. Aún así me parecen estupendos porque hacen público. Todo lo que hable de monólogos es bienvenido.
|