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Domingo Malagón: "La memoria histórica es necesaria, tanto de unos como de otros"
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Militante histórico del PCE y pintor vocacional, falsificó durante años miles de documentos de identidad que permitieron cruzar las fronteras a españoles y franceses
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Una entrevista de
ÓSCAR RESINO BELLO
Pocas personas tienen una historia tan apasionante que contar como Domingo Malagón. Vecino de Parla desde 1977, año en que regresó del exilio en Francia, este veterano militante del Partido Comunista de España (PCE) fue fundamental para su organización durante décadas. Con el estallido de la Guerra Civil en 1936, las circunstancias le obligaron a pasar de pintor vocacional a convertirse en un experto falsificador de documentos. Gracias a su exquisito arte, miles de españoles y franceses cruzaron la frontera de nuestro país y se movieron por todo el mundo con pasaportes y documentos de identidad manipulados. A sus 91 años, el ‘camarada Malagón’ no ha perdido un ápice de lucidez ni de memoria, sigue pintando cuadros y completando los numerosos bocetos de paisajes cuyos apuntes tomó en sus viajes realizados por Europa mientras cumplía misiones encargadas por su partido. Durante años, Malagón vivió en París ejerciendo su oficio clandestino en un piso. En su etapa como activista conoció a Picasso, Dolores Ibárruri, Santiago Carrillo... Hoy es un jubilado más. O casi.
-PREGUNTA: ¿En qué año y por qué empieza a militar en el Partido Comunista de España?
-RESPUESTA: Entré en la organización porque en 1936 era alumno de la escuela La Paloma. Había estudiado Bellas Artes y cuando estalla la Guerra Civil me faltaba un año para tener el título de profesor de pintura, dibujo y grabado; pero ya no puede ser. Mi intención era ir a defender la II República. Allí hicimos una compañía y salimos formados para enrolarnos en el quinto regimiento aunque terminé incorporándome como capitán de la octava compañía de acero con la que nos trasladamos a Guadarrama, junto con un capitán italiano y voluntarios franceses. Cuando Madrid estaba en malas condiciones, sobre el seis o siete de noviembre, nos desplazan a Aravaca porque se estaban retirando los nuestros, que venían de Extremadura. En Boadilla del Monte nos cobijamos en el cuartel y el seis de noviembre tenemos que hacer frente a los franquistas haciendo una salida. Entonces es cuando a mí me dan un tiro en la espalda y me tengo que retirar al Hospital de la Cruz Roja de Madrid y desde allí a Valencia donde permanecí un mes. Cuando regresé, ví que había muchos camaradas nuestros aunque me informaron de que en Madrid había quedado como responsable Santiago Carrillo. Los que defendieron mejor la capital fueron los comunistas. Desde entonces, me hice militante del PCE, a últimos de diciembre de 1936, ingresando como secretario del Partido Comunista de la brigada del regimiento republicano. Luego, el partido me envió a Aragón y allí lo reorganicé en la cuarenta y nueve brigada mixta, que era de anarquistas. Así, participé en las batallas del Ebro y seguidamente me hicieron responsable de la dieciséis división cuando me retiré a Francia habiendo terminado la ocupación franquista en Cataluña. Allí, después de un año y medio, paso a un campo de concentración francés y en 1940 me trasladan a otro diferente y continúo siendo el responsable del partido en esa compañía de la brigada de la dieciséis división. Estuve en el campo de concentración un año y medio porque cuando me pasan del primero al segundo no quieren que continúe llevando el partido desde allí porque hay muchos anarquistas, republicanos y socialistas. Me fugo a Persignan, donde retomo la organización política del partido y contacto con Ángel Celada, responsable de la organización de pasos de Francia a España, misión muy difícil porque se hacía luchando en la frontera. Él me enseña una carta y me propone quitar la foto, poner la suya y hacer el sello que llevaba. Comprendí que me estaba proponiendo que falsificara un documento. Esta fue la primera falsificación que realicé en 1941. Dio resultado y al enseñarlo al responsable del partido en Francia, en ese momento, Jesús Monzón, me pide que me dedique a la falsificación de documentos. Por aquel entonces yo me ganaba la vida haciendo retratos de la gente y desde entonces empecé a falsificar. Todos los documentos que realicé durante los cuatro años que estuve en Perpignan fueron hechos a mano, como los salvoconductos para que la gente entrara y saliera de España. Yo tengo en mi poder esos documentos y otros en el archivo del partido. Estuve así hasta que termina la guerra y regresa toda la dirección del partido desde Rusia y América a Francia, donde Santiago Carrillo me asigna la dedicación a esta ocupación. Lo que yo hacía a mano eran pasaportes franceses porque en 1949 y 50 surge la Guerra Fría, ilegalizan al único partido comunista que había en Francia, el nuestro, de los españoles y se ponen de acuerdo EEUU con Franco y toda Europa para destruir a la Unión Soviética. Franco queda como el mejor combatiente contra los comunistas. Sin embargo, con mi trabajo, los franceses podían salir y entrar a España con pasaporte francés. De esta forma, en 1954, el partido comunista se permite hacer el V Congreso del Partido Comunista en Praga proporcionando muchos pasaportes franceses a los cuales yo les que quitaba la foto y ponía la de los camaradas. Acudieron a este congreso en Praga muchos compañeros de España que trabajaban clandestinamente. Tenía una dedicación exclusiva a esta misión y ya no podía pintar, sólo hacía bocetos pequeñitos de paisajes de ciudades europeas que ahora puedo dibujar en tamaño grande.
-Usted fue el creador del llamado ‘equipo técnico’. ¿Con cuánta gente trabajaba y dónde?
-Éramos tres personas, aunque en diferentes momentos. Lo hacíamos en un piso de un matrimonio francés en París. Allí estuve hasta que al final legalizan el PCE y podemos regresar a España. Estas personas desconocían lo que yo hacía, era secreto. Ni siquiera mi mujer lo sabía. Yo salía y entraba a la calle y decía que trabajaba haciendo retratos. A este mismo matrimonio les hice un cuadro. A mí nunca me registró la policía.
-¿A cuánta gente salvó con sus falsificaciones?
-A muchos. Falsifiqué miles de documentos, ya que estaba en relación con la responsable del partido, que en el sexto congreso realizado en Praga, pasó a ser Santiago Carrillo el secretario general. Dolores Ibárruri, la responsable política, se dedicaba a Rusia y luego a Rumanía. Incluso, en algunas ocasiones tenía que desplazarme en coche con unos camaradas españoles a buscarla para que regresara documentada a Francia. Me acompañaba un ciudadano galo que supuestamente se hacía pasar por su marido y llevaba el pasaporte de ella con su foto, pero faltaba poner el sello de salida que habían estampado en el pasaporte del supuesto marido, de los conductores del vehículo y en el mío.
-¿Cuál fue el trabajo más difícil de su carrera?
-El documento nacional de identidad que sacaron los franquistas para que resultara imposible de reproducir. Nosotros probamos y después de sucesivos intentos en unos cuantos meses, logramos falsificarlo. Primero hacíamos todo a mano y luego fabricamos una plantilla. Después también pasaportes españoles y franceses.
-¿Cuánto tiempo tardó en hacer el D.N.I. de Carrillo?
-Después de todos los documentos que habíamos conseguido hacer, el de Carrillo no resultó difícil. Fue el último pasaporte falso con el que entró en España antes de morir Franco. Santiago llevaba la peluca famosa, que ha pasado a la historia. Había encargos que me costaban bastante tiempo y trabajaba día y noche hasta que quedaba terminado.
-¿Qué aspectos positivos y negativos tuvo la II República?
-A mí me pareció bien toda la lucha que se hizo en defensa de la República durante la Guerra Civil. Yo no estaba de acuerdo con las muertes de civiles y sacerdotes, pero sino matabas, te mataban a ti. Dicen que fue Santiago Carrillo el que mató a varios curas en noviembre de 1936, pero fueron unos anarquistas los culpables.
-¿Cómo recuerda el exilio?
-Fueron tiempos muy duros. Aunque a mí sólo me conocían las personas que me entregaban los documentos que tenían que hacer y algunos dirigentes. El partido me daba para comer yo y cuando se termina la guerra recibo dinero de Francia, que es la pensión que sigo cobrando junto con la de España, aunque de menor cantidad.
-¿Cómo vivió la Transición? ¿Cómo encontró nuestro país cuando volvió?
-Encontré España muy mal porque había un grupo de franquistas que no querían que ni siquiera el Rey tomara el poder. Así ocurrió el crimen de los abogados de Atocha, que eran del partido. La ultraderecha pensaba que los comunistas iban a vengar el asesinato y se enfrentaría a los autores. Así habría una causa para terminar con el PCE en la misma Transición. Esto no lo quería el Rey ni el presidente del Gobierno español cuya intención era hacer una buena Transición democrática. También se legalizó el PCE en 1977. En ese momento nosotros tuvimos que reconocer a Juan Carlos de Borbón como Rey de España, a pesar de que éramos y somos republicanos. Yo hubiera querido que el Rey hubiera dado la posibilidad de consultar al pueblo para que eligiera el sistema de monarquía o de república.
-¿Cuándo volvió a España?
-En febrero de 1979. Vine con un pasaporte español que me habían dado en Francia los delegados españoles.
-Santiago Carrillo dijo que usted era “el único imprescindible en el PCE”.
-Le aprecio y le quiero mucho. Tengo muy buena relación con él. Últimamente he coincidido con Santiago en Vallecas en un homenaje que nos hicieron. A pesar de que en un momento dado, en la Guerra Fría, como había gente que se entregaba a la policía para no ser torturada, los mismos camaradas desconfiaban de los demás. Incluso algunos, hasta el mismo Santiago Carrillo, creyeron que yo era capaz de hacer documentos falsos y denunciar a compañeros y entregarlos a la policía. Años después, comprobaron que dudar de mí fue un error.
-¿Qué opina de la Ley de Memoria Histórica?
-La memoria histórica, tanto de unos como de otros, es necesaria. Hay que contar la realidad de la historia de los dos bandos.
-¿Es usted partidario de eliminar los símbolos franquistas únicamente o todos los que tienen que ver con los dos bandos en conflicto?
-Hay que quitarlos, pero sólo los franquistas porque el franquismo es lo peor que hemos tenido en España.
-Tiene una calle a su nombre en homenaje su trayectoria. ¿Qué siente?
-Lo veo bien porque, en un momento dado, reconocen mi dedicación a la lucha antifranquista, lo que supuso mucho trabajo, esfuerzo y sacrificio. Lo aprobaron, cuando lo propuso el Partido Comunista de Parla, sin oponerse ningún grupo político. Ni siquiera votó en contra el Partido Popular, sino que se abstuvo.
-Usted ha vivido la evolución de Parla desde hace muchos años. ¿Cómo la ve actualmente?
-Creo que ha cambiado mucho, para bien. Hay gente que no lo reconoce. Aprecio a este alcalde y pienso que como secretario general del PSM es mejor que cualquier otro candidato.
-¿Qué opina de la situación actual de Izquierda Unida en Parla? ¿Por qué tiene cada vez menos votos?
-Mucha gente de IU estuvo en contra de los camaradas comunistas de Parla. Se pusieron en contra de nosotros. Por votación había que elegir a siete delegados y nosotros teníamos cuatro, representados por nuestro secretario general, Cecilio González, pero IU combatió contra él. No obstante, ahora apoyamos al representante municipal de IU porque yo soy militante de ambas organizaciones.
-¿Se considera un represaliado más de la dictadura?
-Sí.
-En 1985 se jubila y se dedica a pintar. Un gran cambio.
-Desde entonces ya me puedo dedicar a pintar. Estuve guardando mi secreto durante, por lo menos, tres años después de la Transición hasta que uno de los camaradas que fue responsable del partido comunista en España, Jorge Semprún, escribió un libro y lo contó. Aún sigo teniendo mucha amistad con él, único ministro español perteneciente al PCE en un Gobierno del PSOE. También Carrillo se hizo socialista porque no le pareció bien lo que se estaba haciendo con él, ya que creyeron que todos los que habíamos estado fuera no habíamos hecho la resistencia contra Franco, sino únicamente los que habían permanecido aquí. Yo no vendo mis cuadros. Los guardo para mis hijos, mis nietos y camaradas. Tengo una gran cantidad de ellos aunque ahora menos porque todos los bocetos pequeños ya los tengo reproducidos.
-¿Qué opina del actual panorama político en España?
-Me parece que España va mal. No estoy a favor de algunas cosas que hace Zapatero pero la derecha que tenemos ahora dice que es democrática, pero no es cierto.
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