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JOSÉ EMILIO ALOSETE: “Queremos abrir la hermandad a toda la gente de Parla”
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Celebradas las elecciones a la presidencia de la cofradía parleña
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Una entrevista de
ÓSCAR RESINO BELLO
El pasado día 31 de enero, tuvieron lugar las elecciones a la presidencia de la Hermandad de Nuestra Señora de La Soledad, el colectivo más numeroso y con mayor arraigo en Parla. La candidatura de José Emilio Alosete Bermejo se impuso a la de Francisco García de Rivera Ocaña por 445 votos frente a 389. El nuevo presidente, parleño de 51 años, hostelero de profesión, repasó sus proyectos para los lectores de NOTICIAS DE TU CIUDAD y para los más de tres mil hermanos de una cofradía con varios siglos de antigüedad.
-PREGUNTA: ¿Cuál es el motivo por el que se presentó a la presidencia de la hermandad?
-RESPUESTA: A un grupo de personas y a mí nos entró esta inquietud, porque nos enteramos de que había elecciones a la junta directiva. Nos atraía bastante poder gobernar la hermandad durante cinco años. Pienso que se han hecho cosas bien, pero hay otras que se pueden mejorar y seguir con la labor que ya existía en algunos casos.
-¿Cuáles son sus proyectos y su línea de actuación durante los próximos cinco años?
-Mediante una carta que enviamos a los hermanos, hemos concretado nuestra línea de actuación. Lo primero es intentar acercar la hermandad al resto del pueblo y abrirla a la gente que no pertenece a ella. Es una entidad con mucha presencia en Parla, pero que en muchos aspectos no llega al resto de la gente. Después, tenemos como objetivo el mantenimiento y mejora de la ermita, que es nuestro principal activo, y tradicionalmente ha sido así. También queremos fomentar la asistencia social y la colaboración tanto económica como personal con el resto de entidades vecinales parleñas, sea a nivel de Cáritas o de o cualquier otro tipo de organizaciones ya que el acercamiento no ha sido suficiente. Por otro lado, contamos con una residencia de mayores que pertenece a la cofradía, pero que tiene un patronato independiente a través de una fundación. Queremos potenciar la asistencia a ancianos de los niveles sociales más desfa-vorecidos, algo que debido a problemas económicos y a los pagos de la obra de este edificio, no se ha hecho. Potenciaremos las procesiones de Semana Santa, que es donde la hermandad más se da a conocer. Ahí también existe trabajo que hacer.
-¿Qué significa la Virgen de La Soledad, patrona del municipio, para un parleño como usted?
-Para la gente de Parla, es todo. Es la patrona de nuestro pueblo y la veneramos muchísima gente. Posiblemente sea el símbolo más importante que haya en la localidad tanto a nivel religioso como social. Muchas personas que no son religiosas siempre están cerca de la Virgen. También tiene que ser la patrona de todas las personas que vivan aquí, no sólo para los que hemos nacido en este pueblo. Para mí es muy importante que todos los vecinos se sientan de aquí. Por diferentes motivos, no se consigue llegar a esa gente que no se siente de Parla. Creo que quien vive en un pueblo debe sentirse de él.
-¿Cómo vive usted la fe religiosa?
-Considero que la fe se vive de forma personal y, aunque sea el presidente de la hermandad, me guardo para mí cómo la vivo. No tengo que dar ningún ejemplo de ella porque para eso hay otras personas que tienen muchas más capacidades religiosas y que son más creyentes que yo. Soy cristiano y católico al uso y practico mi fe a mi manera, que a lo mejor no es la de muchos otros, pero es la mía personal.
-¿Qué labor puede o debe desempeñar en Parla una cofradía como ésta aparte de sus actividades religiosas?
-Fundamentalmente, en un pueblo o ciudad como ésta, tiene que representar una serie de valores que sin ella no se defenderían. Los partidos políticos y los sindicatos, por ejemplo, defienden una serie de valores. Nosotros representamos unos valores religiosos y sociales, de acercamiento a la gente que más lo necesita. Evidentemente, las posibilidades económicas no son muchas, pero hay que intentar por todos los medios abrir la hermandad al pueblo y que acuda gente que, hasta el momento, por lo que sea, no se acerca nada más que en momentos determinados, en las procesiones o en las fiestas. Cualquiera que viva aquí debe conocerla. Además, está a disposición de los que aquí viven.
-¿Cuál es la razón por la que una cofradía como ésta, con varios siglos de historia, sigue creciendo y manteniendo diversas tradiciones en pleno siglo XXI?
-Es difícil de explicar, porque quizá podemos decir que vamos a contracorriente. En el mundo actual, con Internet y otra serie de circunstancias, los valores religiosos, sociales, educativos y las tradiciones se perderían si no existieran entidades como esta hermandad. Tenemos que estar ahí y convencer a los vecinos de que la cofradía y todo lo que gira a su alrededor tiene una serie de valores muy positivos tanto religiosos como sociales y humanos. Si no existieran este tipo de organizaciones quizá todos seríamos demasiado materialistas. Otra cosa es que lleguemos a toda la gente que quisiéramos. Tenemos muchas cosas en contra: costumbres nuevas o que a la gente joven le cuesta acercarse, pero lo intentaremos.
-En los últimos tiempos la hermandad ha desarrollado proyectos como la residencia de mayores o la construcción de viviendas. ¿Qué opinión tiene sobre cómo se han realizado y su futuro inmediato?
-Visto desde un punto de vista normal, contar con una residencia es un milagro. No digo que la Virgen lo haya hecho, pero la unión de muchas personas y muchos factores ha propiciado su creación, gestionada por un patronato que al fin y al cabo depende de la hermandad. Yo entiendo, y en el pueblo se siente, que esta residencia no llega a todo lo que puede hacer. Aquí tenemos que trabajar mucho. Pero también hay que tener en cuenta que una residencia necesita dinero y esos ingresos se consiguen a través de las personas que disfrutan de ella. Las viviendas, si se hacen bien, son un método digno para conseguir recursos con los que financiar el resto de las labores sociales que tiene que ejercer la hermandad, entre ellas la residencia. Bien es cierto que a lo mejor se está viendo como una residencia para gente pudiente, pero hay que pagarla, y una de nuestras principales funciones en esta etapa será intentar apoyar a la gente que no tenga acceso a ella para facilitarles algún tipo de subvención hasta donde podamos.
-¿Se ha valorado la posibilidad de realizar algún concierto de plazas públicas con la Comunidad de Madrid?
-Creo que la fundación está en negociaciones con la Administración regional para ampliar este tipo de plazas así como la creación de un Centro de Día para conseguir algunos ingresos y que esto no suponga tantos gastos. Acabamos de llegar y tenemos que reunirnos con los miembros del patronato de la fundación.
-¿Cómo va a ser la relación de la nueva junta directiva con el Ayuntamiento, con las demás iglesias y con las entidades sociales?
-Las relaciones con el Consistorio han sido buenas tanto con el anterior alcalde como con el actual. Próximamente, nos reuniremos con el regidor y le presentaremos nuestras ideas. La colaboración debe mantenerse como hasta ahora y si es posible, mejorarla. Al final, el Ayuntamiento lo que hace es atender las demandas de unas personas que nosotros representamos. Hay que acercarse más a entidades como Cáritas y a otras organizaciones no gubernamentales. La hermandad ha pecado un poquito de no hacerlo.
-¿Cree que se cumple la labor social que dejó encomendada el impulsor de la cofradía, el arquitecto real Bartolomé Hurtado en sus orígenes? En los actuales tiempos de crisis mucha gente acude a la iglesia en busca de ayuda.
-La hermandad nunca va a cumplir al cien por cien la labor social para la que se creó porque al final es una utopía. Nosotros no podemos paliar las necesidades de la gente de Parla en su totalidad porque no tenemos posibilidades económicas ni gente de mayor nivel económico que nosotros tampoco. Con que hagamos un poquito más que hasta ahora yo me daría por satisfecho, pero tenemos nuestras limitaciones. Si la labor social no la desarrolla la cofradía suficientemente, aunque hasta ahora se ha hecho todo lo posible, me consta que todas las parroquias están colaborando, aunque la iglesia tenga una imagen cercana a la gente pudiente sí que ayuda a gente muy necesitada. Cáritas y el resto de parroquias están realizando una labor social muy importante, que si no la hicieran alguien tendría que llevarla a cabo.
-¿Está contemplada la ampliación de la sede de la hermandad?
-No sé si nos dará tiempo en estos cinco años. Económicamente, la hermandad está saneada pero la ampliación de la casa supondría reestructurar el actual edificio y ver si interesa. A mí me preocupan cuestiones más importantes ahora, antes que esta obra.
-Las elecciones a la presidencia registraron una gran participación . ¿A qué cree que se debió?
-Ha habido dos candidaturas, aunque se pensaba que sólo iba a presentarse una. Ambas nos hemos movido para concienciar a los hermanos de que había que votar y de que la hermandad está viva cuando cada cinco años se ejerce la democracia y se elige quiénes son las personas que la gente cree que les van a representar y a gobernar mejor durante ese periodo. Tanto la otra candidatura como la nuestra hemos conseguido una gran movilización y hasta ahora no se había producido ese interés. Eso demuestra que la organización está viva y que existe la voluntad de que unos u otros ejerzan durante cinco años y la gobiernen. Al día siguiente de las elecciones se nos olvida quién nos ha votado o quién no. Pretendo que la junta directiva sea de toda la hermandad. Agradezco a todas las personas que fueron a votar y a partir de este momento nosotros somos la directiva de los más de tres mil hermanos que la componen. Nunca vamos a mirar si alguien posiblemente nos votó o no.
-Su candidatura ganó las elecciones por apenas 56 votos. ¿Cree que actualmente existe un ambiente de cierta división?
-Creo que no existe división, aunque sí diferencia de criterio porque cada persona tiene una forma de ver la hermandad, igual que la religión o la vida. Sí es verdad que han sido unas elecciones muy reñidas.
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